Mallorca marca de destino turístico
Me toca escribir sobre Mallorca, nombre que suena a destino. Esta temporada parece ser que las cosas si bien no van viento en popa si que van mejor que las pasadas campañas estivales. Los que aquí vivimos lo hacemos a expensas, directa o indirectamente, del turismo, así todos, desde quienes alojan, transportan o sirven a los miles de turistas que nos visitan, hasta los que damos servicios o formamos parte del tejido que soporta a nuestra principal industria, deberíamos estar optimistas, cuando menos esperanzados, pero sobre todo centrados en lo que tenemos entre manos.
Mallorca es un destino conocido en muchas partes del mundo, recibimos visitas desde países como Alemania, Inglaterra, Italia o Francia entre muchos y de otros más lejanos como son Rusia, China, Escandinavia o Estados Unidos.
¿Qué otro destino puede presumir de hallarse en el centro del Mediterráneo? ¿cuántos valores nos avalan además del clima y nuestro entorno? Al hilo de lo escrito en los cuatro posts anteriores, opino que un lugar como Mallorca debe ser capaz de evidenciar objetivamente que es un destino turístico, de transmitir concienzudamente la calidad de sus atributos y de estimular oportunamente a su público objetivo con los atractivos que nos diferencian del el resto de destinos.
Mallorca es una, formada por partes menores en las que quienes nos visitan pueden alojarse, todos estos lugares comparten muchas de las características de la isla y a la vez se distinguen por matices que acaban de definir el producto y sugerir la experiencia. Mallorca es distinta a Menorca, Ibiza y Formentera, si bien quienes van a la menor de las cuatro islas pisan la tercera, no conozco ningún caso de turistas que entre ellas repartan su visita, entonces Baleares no es destino, como tal sería un producto difícil de consumir, Baleares es como nos referimos a este archipiélago formado por cuatro destinos tan exquisitos como distintos.
Pienso que para la promoción de Mallorca como producto turístico, los que de alguna manera formamos parte de ella, debemos hablar de todo y de todos, eso sí, de cada cosa en su lugar, a su momento y con unos argumentos que les den sus merecidos reconocimientos, dando significado a las partes y sentido al conjunto.
No pienso que sean necesarios nuevos proyectos, mucho menos nuevas marcas o eslóganes promocionales, pienso en la necesidad de detectar, ordenar y alinear un sinfín de detalles con los que argumentar el discurso de un destino tan bello, atractivo, seguro, cercano, cómodo y experimentado como Mallorca, sus municipios, sus lugares y sus productos.
Para ello es preciso el esfuerzo de todos los implicados, cada uno cuidando la imagen de su negocio, desarrollando propuestas innovadoras, agrupándose cuando sea oportuno por calles, por núcleos urbanos, por zonas o por municipios, conscientes de que forman parte de ellos y de que Mallorca es la suma de todo.
De este gran paraguas, de su alineación, de la coordinación de tantos pequeños y grandes esfuerzos, de la sincronización del mayor número de actores posibles, es donde nuestras instituciones pueden hacer un gran trabajo. En una ocasión, colaborando con la Fundación Mallorca Turismo, tuve la oportunidad de debatir con su gerente, Mar Suau, sobre las funciones de nuestras instituciones que obligatoriamente deben ser próximas y acertadas, fruto de ello desarrollamos el decálogo de la propia fundación. Queda mucho trabajo por delante, en un entorno que a la vez que aprieta genera conciencia, la oportunidad ahora está en ser fieles a nuestra propia estrategia.
Creo que Mallorca necesita 20 periodistas (o más)del siglo XXIgenerando noticias positivas
Creo que Mallorca necesita 20 periodistas (o más)del siglo XXIgenerando noticias positivas sobre cada lugar o evento interesante
Así es Toni, para promocionar un destino como el nuestro es mucho más productivo generar contenidos que dibujar logotipos.